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Investigaciones

Secretario del Trabajo del expresidente Felipe Calderón y parte de SEDENA en la red del Cártel de Sinaloa

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Por Guadalupe Lizárraga

Javier Lozano Alarcón, íntimo amigo del expresidente Felipe Calderón, y secretario de Trabajo durante su gobierno, se encargaba de hacer los negocios sucios y lavar dinero para el Cártel de Sinaloa. Tenía muchas formas de hacerlo, establecer empresas nacionales, incluso extranjeras, cambiar cuentas. Un traficante de influencias con toda la confianza del presidente. Su escolta personal, el capitán Carlos Antonio Alemán Pérez, era el reclutador de militares, y trabajaba de la mano del exmilitar Manuel Alejandro Aponte Gómez, jefe de seguridad del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera. Ambos militares, Alemán y Aponte eran compañeros de la generación 93-96, en el Heroico Colegio Militar, amistad que hacía valer llevándolo al Campo Militar Número 1, siendo ya jefe de seguridad del Cártel de Sinaloa.

Éstas son parte de las declaraciones del Capitán de Infantería del Ejército mexicano, Vladimir Ilich Malagón Rendon, en documentos oficiales firmados bajo protesta de decir verdad, desde junio de 2010, por las que fue torturado durante días y encarcelado bajo acusación de homicidio calificado del capitán Alemán Pérez. Entre sus declaraciones reveló que el entonces secretario de Estado, Javier Lozano Alarcón, conocía la conversación previa a la muerte de Alemán, y era quien ordenaba su reclutamiento.

“EL CÁRTEL DE SINALOA YA COMPRÓ AL PRESIDENTE CALDERÓN. LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN TAMBIÉN ESTÁ HASTA LA MADRE DE GENTE QUE TRABAJA PARA SINALOA, INCLUYENDO AL SECRETARIO BLAKE MORA, TAMBIÉN TIENEN A LA SEIDO, A LA PGR, A VARIOS GOBERNADORES Y SECRETARIOS DE ESTADO QUE TAMBIÉN TRABAJAN PARA ELLOS, PARA HACER NEGOCIOS Y LAVAR DINERO EN PROPIEDADES NEGOCIOS Y MÁS. Y NADA MÁS PARA QUE TE DES CUENTA DE QUE NO TE MIENTO, EL CÁRTEL DE SINALOA TIENE TRATO DIRECTO CON MI JEFE (EL SECRETARIO DEL TRABAJO, JAVIER LOZANO ALARCÓN). Y MI JEFE SABE QUE ESTOY AQUÍ CONTIGO, Y SI TE MATO NO HABRÍA PEDO PORQUE EN ESTOS MOMENTOS ESTOY DE SERVICIO CON ÉL, O SEA QUE LO ESTOY ESCOLTANDO”.

CAP. CARLOS ANTONIO ALEMÁN PÉREZ
ESCOLTA DEL SECRETARIO DEL TRABAJO JAVIER LOZANO ALARCÓN
1 DE JUNIO DE 2010

Audio de la entrevista de Los Ángeles Press al capitán de Infantería Vladimir Ilich Malagón Rendón

Reproductor de audio

Una de las primeras personas a las que el capitán Vladimir Ilich Malagón Rendón denunció los hechos de agresión de parte del capitán Alemán y su relación con el Cártel de Sinaloa fue al General de División del Estado Mayor, Jorge Juárez Loera, Oficial Mayor de SEDENA, quien le pidió que aguardara a la Policía Judicial Militar para que realizara la investigación conforme a derecho. Sin embargo, Juárez Loera que conocía de primera fuente que el secretario Lozano Alarcón estaba involucrado directamente con el Cártel de Sinaloa, fue asesinado el 7 de mayo de 2011. Ese mismo año, el capitán Malagón había denunciado la corrupción de la SEDENA y del secretario de Trabajo al Juez Vigésimo Primero Penal, Juan Jesús Chavarría Sánchez.

Para entonces, ya había dado su declaración judicial, con la misma información, ante el Ministerio Público adscrito a la Primera Zona Militar bajo la acusación del homicidio del capitán Alemán Pérez, con quien tuvo un forcejeo dentro de una camioneta cuando intentaba obligarlo a reunirse con Aponte Gómez, esa misma tarde, después de intimidarlo con amenazas a su familia y apuntarle con su pistola. Por este hecho se inició la averiguación previa número SC/138/2010/V.

En 2011, también hizo una ampliación de declaración en el que reiteró la relación del escolta Alemán Pérez con el jefe de seguridad del Chapo Guzmán, así como las torturas padecidas, el 3 de junio de 2010, durante 72 horas, por parte del capitán segundo de Infantería Juan Sánchez Galeana y los tenientes Raúl Trejo Sánchez, Gilberto Francisco Uscanga e Ignacio Silva García, para que se incriminara por el homicidio del escolta alegando un móvil pasional ya que “el prestigio del secretario de Estado Javier Lozano Alarcón y el de SEDENA estaban en riesgo”.

Fragmento Ampliación de declaración 2011

 

Sin embargo, ninguna de sus denuncias sobre la corrupción de SEDENA ni sobre las torturas fue atendida conforme a derecho. Por lo que en 2015, el capitán Vladimir Ilich Malagón Rendon puso una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la cual fue registrada bajo el número de CNDH/3/2015/8253/Q, pero fue desestimada sin realizar ninguna visita carcelaria por la Tercera Visitaduría General, bajo la dirección de la Dra. Ruth Villanueva Castilleja, concluyendo que las heridas hechas durante su detención del 4 al 6 de junio de 2010, no tenían relación alguna con los hechos narrados, y no se le dio seguimiento a su caso.

Con nuevos amparos y defensoría de oficio, el capitán de Infantería logró que en 2016 se le practicara el Protocolo de Estambul por las torturas, el cual resultó positivo, y posteriormente en enero de 2020, la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación por los delitos de tortura donde nuevamente hace su denuncia.

Cotejo de firmas

Javier Lozano Alarcón, íntimo amigo Felipe Calderón, se encargaba de hacer los negocios sucios para el Cártel de Sinaloa. FGR 2 450x316

Fuga de información, primeros conflictos

Cuando Vladimir Ilich Malagón conoció al escolta personal del secretario de Trabajo, él era comandante de escoltas y del equipo SWAT de Presidencia, pero en sus ascensos por su formación especializada en Inteligencia y antiterrorismo, fue asignado a la seguridad del edificio de la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) por instrucciones del General Ántimo Miranda. Su jefe era el General de División Jorge Juárez Loera, quien le había hecho varios reconocimientos por su trabajo en temas de seguridad, después de detectar que personal militar del Estado Mayor de la Defensa Nacional extraía documentos de carácter secreto en USB y otros dispositivos para venderlos al crimen organizado.

Esta fuga de información detectada contenía datos sensibles sobre el despliegue operativo militar en el Estado de Michoacán, una base de datos de militares en las embajadas de nivel internacional, información sobre las giras presidenciales de Calderón, entre otros.

Los dispositivos de seguridad implementados por el capitán Malagón Rendon generó inconformidad a personal de alto rango del ejército, porque las medidas iban desde la prohibición de la entrada a ciertas áreas sin autorización, prohibición de celulares, medidas antibombas, vigilancia y monitoreo interno, “sin importar que fuera General, jefe, Oficial o tropa”, explica a Los Ángeles Press. El General Miranda, quien le había dado la orden de blindar el edificio de SEDENA –con unos 5,500 activos de diferentes rangos y funcionarios de alto nivel– fue relevado del cargo, y Malagón empezó a ser intimidado con vigilancia las 24 horas del día en su domicilio particular.

Trabajar para El Chapo

En las primeras veces que el escolta personal del entonces secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, buscó al capitán Malagón fue para invitarlo a trabajar con el Cártel de Sinaloa, y le puso sobre su escritorio un fajo de billetes en dólares ajustados con ligas. Le dijo que eran 50 mil dólares por adelantado que le mandaba Aponte Gómez, y que lo único que debía hacer es pasarle la información de los movimientos del presidente Calderón, saber por dónde se movían sus tropas.

“MI CAPITÁN, CONOZCO DE MANERA PERSONAL Y ES MUY MI AMIGO MANUEL ALEJANDRO APONTE GÓMEZ, EL BRAVO, EL JEFE DE SEGURIDAD DEL CHAPO GUZMÁN, Y ANDA RECLUTANDO GENTE DE GUARDIAS PRESIDENCIALES Y DEL ESTADO MAYOR. DE HECHO, YA ENGANCHÓ A GENERALES, JEFES, OFICIALES, Y TROPA. LES ESTÁN PAGANDO 50 MIL DÓLARES SOLO POR INFORMAR AL CÁRTEL. ADEMÁS, ME DIJO, ESTO VA PARA GRANDE. YA ESTÁN DENTRO DEL ESTADO MAYOR PRESIDENCIAL Y CON ALGUNOS SECRETARIOS DE ESTADO, LA PGR Y LA SIEDO”.

CAPITÁN CARLOS ANTONIO ALEMÁN PÉREZ
ESCOLTA PERSONAL DEL SECRETARIO DEL TRABAJO JAVIER LOZANO ALARCÓN

La respuesta del capitán Malagón fue decirle que no le creía nada. En ese momento, el escolta de Lozano Alarcón sacó los fajos de billetes en dólares de su bolsa lateral del uniforme militar, y le dijo que eran “50 mil de obsequio”, que Aponte quería que perteneciera a su equipo. Incluso que lo podía hacer jefe de plaza del estado que él quisiera, con gente, armas y recursos.

Malagón, muy enojado, le gritó que le quitara el dinero de encima de su escritorio, que él no le había permitido hacer eso y que cada uno trabajaba como quería. Le ordenó que le diera una respuesta negativa al Coronel Aureliano de León y a Aponte Gómez. Que él seguiría sirviendo al país. La discusión entre ambos capitanes subió de tono, y hubo amenazas por parte de Alemán Pérez, retirándose de la oficina con un portazo.

Después de varios meses, Alemán Pérez insistió a Malagón Rendón con una disculpa por aquella ocasión, y continuaron sus llamadas a su teléfono particular y a su oficina, invitándolo a bares y cenas, que eran rechazadas de tajo por el capitán Malagón. Sin embargo, el 1 de junio de 2010, el escolta del secretario de Estado Javier Lozano intimidó al capitán Malagón diciéndole que era urgente verlo porque su familia estaba en riesgo. Ya antes había padecido un conato de secuestro y extorsión con su familia. Por lo que aceptó reunirse en las afueras de un restaurante del Lago de Chapultepec, y pidió a dos cabos que lo acompañaran, Ruth Ahuatzin Cruz Blancarte y Jesús Ismael Rangel Vera.

Una vez, en el encuentro, el escolta del secretario de Estado le dijo que se subiera al auto él solo, al volante, y ya dentro, le informó que lo estaba esperando Aponte Gómez muy cerca de allí, dentro del bosque, que encendiera el auto, y le dio la información de que el Cártel de Sinaloa ya había comprado al presidente Calderón. Al negarse el capitán Malagón, hubo nuevas discusiones y amenazas a su familia, y Alemán Pérez, con pistola en mano, lo obligó a mover el auto. Con el auto en movimiento, forcejearon, y Malagón estrelló el auto contra un poste. Salieron dos disparos en el forcejeo, y él salió corriendo para salvar su vida. Los cabos se dieron cuenta de las circunstancias, pero posteriormente fueron acusados de homicidio, y torturados para que incriminaran al capitán Malagón. El periódico Reforma contó la historia diciendo que se trataba de un crimen pasional entre militares por la infidelidad de una esposa.

Javier Lozano Alarcón, íntimo amigo Felipe Calderón, se encargaba de hacer los negocios sucios para el Cártel de Sinaloa. archivo reforma 960x670

Las torturas de la Policía Judicial Militar

“¿Como te quieres morir al estilo Z o al estilo Familia Michoacana?”, preguntó el capitán segundo de Infantería Juan Sánchez Galeana al capitán Malagón Rendón, el 3 de junio de 2010, mientras lo tenía retenido junto con otros tenientes de la Policía Judicial Militar. Galeana había mandado traer un bat.

Uno de los judiciales, jugando con el bat, le dijo que el prestigio de un secretario de Estado (en referencia a Javier Lozano Alarcón) y el de SEDENA estaban en riesgo, que si estaba dispuesto a cooperar.

Javier Lozano Alarcón, íntimo amigo Felipe Calderón, se encargaba de hacer los negocios sucios para el Cártel de Sinaloa. torturadores 960x387

Malagón preguntó qué querían que hiciera. Y el judicial le respondió que firmara su confesión de homicidio por un delito pasional. Pero el capitán Malagón no aceptó, pese a que le dijeron una y otra vez que iba a aparecer muerto con una cartulina de la delincuencia organizada, como muchos otros.

Galeana le dijo que lo iba a matar, pero que también mataría a su familia: “Piensa como se vería tu hijo hincado como estás tú, y que yo le esté reventando la cabeza. Le vamos a cortar la cabeza a tu hijo”. Malagón siguió negándose y la tortura empezó.

Fragmento del Protocolo de Estambul

“Mientras me están interrogando en la Policía Judicial Militar me vendan los ojos con algodón y unas vendas, me pegan en las siguientes partes de mi cuerpo: con los puños cerrados en la cabeza, y en los oídos y el cuello con las palmas de las manos; me tiran al suelo, me pegan en el abdomen, en las costillas con los puños cerrados, y me patean en repetidas ocasiones en mis piernas; me acuestan boca abajo con las manos hacia atrás y me hacen el nudo del ahorcado, me orino en los pantalones del dolor; posterior, me vendan en el cuello, me colocan una playera verde en mi cara e inclinan la silla donde estaba sentado y me arrojan cubetadas de agua hasta que pierdo el conocimiento. Me colocan sobre una mesa con la cabeza colgando y me vuelven arrojar cubetadas de agua y comienzan a golpearme con los puños en el pecho y en el estómago por lo que vomito el agua que tragué, y con un cincho de color amarillo me amarran y me ponen una bolsa de plástico color gris que huele a pan, y me empiezan a asfixiar en repetidas ocasiones por lo que pierdo el conocimiento sin poder precisar cuántas veces, continúan poniéndome la bolsa de plástico ahora en el cuello, y con una mano me tapan la nariz para volverme a asfixiar por lo que vuelvo a perder el conocimiento, cuando despierto veo que me están dando oxígeno con una mascarilla para dar RCP, no recuerdo cuánto tiempo pasó solo sé que apagaron las luces y después de un tiempo regresaron encapuchados con pasamontañas y otros descubiertos de la cara. Me vuelven a acostar sobre la mesa, me estiran con la eslinga colocadas en cada una de mis muñecas, una a cada lado hasta sentir como se zafa algo, me esposan de un lado y me colocan unas almohadillas por debajo de mis dedos para no encogerlos y con algo me comienzan a golpear los dedos, es el dolor más incapacitante que pude sentir por lo que comienzo a llorar de dolor; me inyectan en el glúteo una sustancia blanca que pareciera que me activaban más el dolor, no puedo decir que fue porque no lo vi, me golpean nuevamente en la cara para que volteara a verlos, me amenazan con matar a mi familia si no les digo quién más sabe de la infiltración, llega alguien cargando un costal asemejando con movimientos que dentro de él estaba mi hijo y otro lo golpeaba con un bat hasta que se escucha cómo se quiebra, se escuchan gritos de un niño que podría jurar que era mi hijo, a lo lejos veo a una mujer que podría decir que era de la complexión de mi esposa, el color de su piel, la forma de vestirse, sí era ella, le dan el tiro de gracia, porque escucho una detonación, cae al suelo, y entra un capitán y me pone sus dedos en mi nariz, y me dice “a que te huelen ¿A gloria, verdad? A eso me supo tu hija”, y puedo jurar que lo que olí era secreción vaginal… ya no sé si porque yo alucinaba, porque no puedo decir que lo que estaba pasando era una realidad, llevaban aproximadamente más de tres días torturándome, casi desplomado hasta el suelo, y les dije mátenme, no me dejen vivir…”

Actualmente, el capitán Vladimir Ilich Malagón Rendón se encuentra preso en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, de la Ciudad de México, pagando una condena de 27 años.

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Dos páginas del Protocolo de Estambul (Versión completa en posesión de Los Ángeles Press)

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CDMX

Claudia Sheinbaum respaldó a García Harfuch “Nunca haremos pactos con criminales”

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CIUDAD DE MÉXICO 22 DE ENERO 2021 CDMX PRESS.-

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, negó que haya tenido alguna relación con la organización delictiva “Guerreros Unidos” en 2014, cuando fue coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal en el estado de Guerrero.

 

Esta declaracion despues de que un testigo clave en la investigación de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa declaró en la Fiscalía de la República (FGR) que Omar García Harfuch, secretario de seguridad capitalino, “recibía mensualmente 200 mil dólares del cártel Guerreros Unidos”.

Así lo revela este jueves en su portada el diario Reforma, que tuvo acceso a la declaración del testigo protegido, al que llama ‘Juan’. De acuerdo con la información, el testigo dijo que los mandos del cartel daban sobornos a mandos militares y policiacos para que les permitieran operar en Guerrero.

“Quiero señalar que era parte del grupo Guerreros Unidos, pues recibía dinero de nosotros, Omar García Harfuch, esto en el año 2014; recibía 200 mil dólares por mes, ya que era el encargado de la Policía Federal en el estado de Guerrero y el dinero que se le daba era porque permitía el trasiego de la droga”, dice el testigo, de acuerdo con Reforma.

Por su parte Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de gobierno de la Ciudad de México, expresó su respaldo total a Omar García Harfuch y aseguró que el trabajo del funcionario habla por sí mismo.

Nosotros confiamos en el secretario de Seguridad Ciudadana. Cuando invitamos a Omar García Harfuch a ser parte del gobierno, hicimos todas las consultas […] y siempre tuvimos información de que su trabajo hablaba por sí mismo y que no había nada en contra del secretario. Confiamos en el trabajo que ha hecho, porque lo ha demostrado. En el gobierno de la Ciudad nunca hemos hecho ni haremos pactó con criminales”

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Denuncias

Quintana Roo Feminicida hallaron el cadáver de la joven Ana Gómez en el hotel Hard Rock Riviera Maya

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Quintana Roo a 30 de diciembre 2020 Quintana Roo Noticias QRoo Press.

Ana Gómez, que fue vista por última vez en la Playa del Carmen la tarde del 18 de diciembre, fue encontrado este lunes en las inmediaciones del hotel Hard Rock Riviera Maya.

El padre de la víctima, quien viajó desde Chiapas a la Riviera hace unos días para buscar a su hija, apenas pudo reconocer el cadáver de su hija debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba. Los amigos y conocidos de Ana confirmaron la noticia a través de redes sociales.

La joven Ana Gómez trabajó en este hotel por espacio de seis meses como steward (lavaplatos), tiempo que tenía de haber llegado a Playa del Carmen desde su natal Chiapas en busca de una mejor calidad de vida para su familia.

El viernes 18 llegó a laborar a las 6_00 a.m. horas, según lo explicado por sus compañeros de trabajo a amigos y familiares. Sin embargo, después de que terminara su turno, aproximadamente entre las 13:00 las 15:00, ya no la volvieron a ver.

Los grupos feministas Siempre Unidas y Defensoras Digitales de Quintana Roo dieron su apoyo a los familiares de la joven y pidieron al hotel que facilite los videos de las cámaras de seguridad que tienen a las autoridades para dar con el o los culpables, así como también que se apoye con los recursos que necesite la familia tras la muerte de Ana Gómez.

La familia de Ana Gómez dijo a los medios de locales que todo parece indicar que la gerencia del hotel intentó deslindarse de la desaparición y asesinato de la joven, argumentando que son una empresa demasiado grande como para tener cuidado de cada una de sus empleadas.

Sin embargo, se descubrió que no es la primera vez que una trabajadora desaparece en sus instalaciones:

Hace 3 años Elizabeth Ricalde también trabajaba en el mismo hotel, y de forma misteriosa desapareció; nunca más se volvió a saber de ella. El 25 de abril de 2017 fue su última publicación en Instagram, revelando que se encontraba en el Hard Rock. Desde entonces su familia no volvió a saber de ella.

A pesar de que interpusieron una denuncia por desaparición ante la Fiscalía General del Estado, nunca se logró saber de su paradero. La Fiscalía General de Quintana Roo informó en un comunicado que “policías de Investigación realizaron el hallazgo de un cuerpo sin vida de una mujer en un área verde a 800 metros de la carretera federal Puerto Aventuras-Puerto Juárez, en el municipio de Solidaridad”.

México acumula, entre el 1 de enero y el 30 de noviembre, 860 presuntos feminicidios a nivel nacional. En el undécimo mes del año se sumaron 82 nuevos casos al total, informó el viernes el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El total de casos registrados hasta el último día de noviembre convirtieron al país, a falta del registro de todo el mes de diciembre, en el tercer peor año en cuestión de feminicidios desde 2015, cuando comenzaron los registros de este tipo, pero va camino a superar tanto a 2018 (893) como a 2019 (940).

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CDMX

Una mujer fue detenida en la CDMX por su presunta relación en el accidente aéreo en el que perdieron la vida el senador Rafael Moreno Valle y su esposa

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Agentes de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, en colaboración con elementos de la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE), cumplimentaron una orden de aprehensión contra María Magdalena ‘N’, de 34 años.

La mujer, en el año 2018, se desempeñaba como responsable del taller donde dicha aeronave recibía mantenimiento, mismo del que ella estaba a cargo.

 

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